Ayer en clase volvimos a dibujar (como ya he contado en el portfolio). La verdad es que al principio volví a sentir un poco de pánico, pero en el momento en el que Florencio nos hizo una demostración de lo que pretendía que hiciésemos, sonreí y dije "menos mal". La verdad es que nunca me había sentido tan libre como ayer, sabía que mis dibujos no eran obras de arte ni mucho menos, pero tenía cierta cierta confianza en mi misma. Sentía que por fin, podía demostrar lo que sentía en un solo trazo, con colores llamativos, a mi manera. La verdad es que me lo pase bien haciendo esto, ver como cada compañero lo hacía de una manera diferente, como cada uno interpretaba la realidad de una manera única y especial. Además, me sentí integrada en el grupo de artistas que no se nos da bastante bien pintar, pude ver como no era la única que no era muy amiga de dibujar.
Pero en esta clase, de verdad, me sentí bien. Me resultó curioso trabajar el "aprender a dibujar de una manera diferente" ayer, pues el día anterior había publicado una entrada en la que afirmaba que tenía miedo a dibujar. Y gracias a este trabajo creo que he perdido ese miedo, al menos he perdido el miedo a coger un lápiz y comenzar a dibujar lo que quiera, a mi manera.
En suma, me ha gustado mucho el taller de esta semana y sin duda repetiría. Ojalá podamos repetir esta experiencia. Pido perdón una vez más por mis dibujos, pero juro que he intentado hacerlo lo mejor posible. De todas formas, espero ir haciéndolo cada vez mejor y como Florencio dice "a dibujar se aprende con su gerundio" Así que... ¡a dibujar se ha dicho!

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