El otro día en clase estuvimos hablando sobre el sexismo en la publicidad. Me pareció un tema interesante, cada día que pasa, me doy cuenta de que el tema de la publicidad me entusiasma. Me gustaría señalar que aprendí mucho y la verdad, es que me llevo a indagar un poco más por internet acerca de este tema. Dado que vamos a ser profesores, considero que también sería interesante hablar acerca de la publicidad sexista en los anuncios para niños. Por eso, he decidido investigar acerca de este tema. Espero que le guste.
Si miramos a nuestro alrededor, podemos observar que estamos impregnados en publicidad, y mucha, es una publicidad sexista, machista, pero no nos damos cuenta. Se nos ha enseñado desde pequeños que los juguetes de niña estaban en las páginas rosas del catálogo y los de niños en las azules, se nos ha inculcado que las chicas juegan con muñecas y los chicos con coches, que si un chico lleva la camiseta rosa es, como diríamos de pequeños, "una chica". Error. Grave error.
Como futura docente, me gustaría reflexionar sobre el daño que puede hacer en los niños esta publicidad sexista, sin a penas darse cuenta. Creamos roles, hacemos que los niños acaben teniendo una mentalidad cerrada, con ideales incorrectos, sexistas e incluso machistas. Y si no cambiamos esto, seguiremos construyendo una sociedad errónea y llena de estereotipos.
He estado leyendo en internet sobre este asunto y quiero hacer un breve resumen de los estudios sobre este tipo de publicidad. Aquí dejo el enlace para leer el artículo completo que aseguro que es muy interesante.
Es un artículo realizado por el Instituto de la Mujer y nos muestra un estudio sobre casi doscientos anuncios de juguetes en la campaña de Navidad del año 2013. Afirma que es la televisión quien establece a qué y con quién vana a jugar los niños y que a través de la publicidad se transmiten estereotipos y roles sexuales.
Según el Instituto de la Mujer, a las niñas se les ofrecen casitas y muñecos de todo tipo: desde bebés hasta muñecas-modelo. La actitud de las niñas que refleja esta publicidad es generalmente más pasiva que la de los niños, y se ensalzan sobre todo las manifestaciones de cariño y atención o la coquetería. Constituyen el 80’5% de protagonistas en anuncios de muñecos/as y el 86’6% en productos de entorno doméstico. Es de destacar que alcanzan el 31’2% de los juguetes de manualidades, aunque parte de estos también hacen alusión a adornos, elementos de arreglo personal o de cocina, pero el 68’7% de los mismos están protagonizados conjuntamente por ambos sexos. A los niños se dirigen, casi en exclusiva, los juegos de acción y aventuras (91’6%), y la mayoría de los relativos a vehículos (87’5%), hay un porcentaje (5’5%) de muñecos que corresponden a los héroes bélicos o armas. Se muestran muchos más activos.
En el artículo se detalla que se da mucha importancia al físico y la belleza en los anuncios de niñas y que se les empieza a vender a los siete años, primero como maquillajes y complementos para muñecas, y luego para ellas, que queda reflejado en las relaciones con los chicos en las que adoptan una actitud pasiva, se les idealiza como príncipes.
En conclusión, considero que deberíamos de informarnos sobre los efectos de la publicidad no solo en adultos, sino que también en nuestros niños para hacerles conscientes de que están siendo engañados y evitar así la creación de un boomerang imparable de roles y estereotipos.

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